Como
ya adelantamos el mes pasado, empezamos una estrecha
colaboración con el módulo de Cocina del IES Juan
Lara. En esta ocasión, uno de sus jóvenes
profesores nos relata como preparar con
"atrevimiento", como el mismo afirma, un plato
emblemático de nuestras tierras. Ahí lo
tenéis:
En esta
primera receta, os propongo un poco de atrevimiento pues, como
podréis comprobar aquellos que se aventuren a
realizarla, resulta un encuentro divertido con colores,
sabores y texturas diferentes en un único plato. El
origen del salmorejo se sitúa en la provincia de
Córdoba y su composición base está
constituida por tomates maduros, ajo, pan del día
anterior, aceite de oliva y sal. No cabe dudar que es un plato
destacado de la cocina andaluza y que resulta exquisito cuando
se emplean ingredientes selectos de nuestra tierra.
Antaño se elaboraba usando un lebrillo y a base de
mortero se majaban los ingredientes en crudo hasta conseguir
una crema homogénea, que finalmente se emulsionaba con
el aceite y se sazonaba con sal, soliéndose
acompañar con huevo duro picado, torreznos de pan
y para los más pudientes virutas de jamón,
servido en cazuelitas de barro. Hoy, con la entrada en los
hogares de uno de los inventos mas revolucionarios de la
cocina, la Turmix, se ha conseguido que este plato sea menos
laborioso y de una textura más agradable a nuestros
paladares, gracias a que se consigue una mejor emulsión
del aceite. En contra se pierde notablemente ese color rojo
intenso que aportaba el tomate, por la oxidación que se
produce a causa de las cuchillas de la Turmix. Después
de este pequeño paseo por la historia, mi propuesta:
Seleccionaremos de nuestra despensa lo
mejor de lo mejor: 1 kg de tomates
maduros, 1/2 diente de ajo, 20 gr de cebolla, 20 gr de pepino,
150 g de miga de pan blanco (a ser posible del día
anterior), 150 de remolacha cocida, 15 cl de aceite de oliva
suave, sal , 100 gr de queso fresco, 6 hojas grandes de
albahaca y mimo y cariño en abundancia . A
continuación añadiremos en el vaso de la Turmix
los tomates pelados (será mucho más fácil
si lo sumergimos en agua hirviendo a borbotones durante 15
segundos y luego enfriamos rápidamente) y sin las
semillas, el ½ diente de ajo, la cebolla, el pepino, la
remolacha y el pan. Trituramos hasta obtener una crema fina de
un color bermejo (efecto de la remolacha), finalmente y sin
dejar de triturar incorporamos el aceite de oliva a chorro fino
para conseguir que emulsione y quede aún mas cremoso.
Guardamos en el frigorífico bien tapado para que se
enfríe. Para la nieve de queso fresco, trocearemos el
queso en cubos y lo congelaremos. Un vez bien congelado
(procuraremos hacerlo el día anterior) nuevamente
utilizaremos la Turmix para triturar los cubos de queso y
así obtendremos el efecto nieve, conservar en el
congelador. Para la albahaca crujiente debemos freír las
hojas de una en una en aceite bien caliente, reservamos
(cuidado que salpica). Ya llegamos al final, dispondremos en 6
copas de cocktail el salmorejo, espolvoreamos generosamente en
un lado la nieve de queso fresco y colocamos verticalmente una
hoja de albahaca en cada copa, por último regamos con un
poco de aceite de oliva. Recordad que hay que utilizar materias
primas de la mejor calidad, si utilizáis
en lugar de una Turmix la Thermomix, obtendréis
acabados más finos, y no olvidéis que la
práctica culinaria desarrolla los sentidos. Buen
provecho.