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LITERATURA INFANTIL
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"Corazón de Pararrayos es una
novela formada de micro novelas, pequeñas historias
dentro de una novela breve. O sea estamos ante un
bonsai".DE esta forma bromeaba el escritor, Andreu
Sotorra. La historia dirigida al público infantil,
trata del amor filial y siempre idealizado, de una niña
de origen chino por su hermano, mucho mayor que ella,
estudiante de medicina y ocupa por vocación. La
protagonista tiene once años y se encuentra en la
frontera de la primera adolescencia. Nos narra en primera
persona sus pequeñas pero impor tantes vivencias de forma realista.
Los jóvenes lectores se
identifican rápidamente con estas micro novelas, porque
nuestra vida se compone de eso, de micro novelas.
Andreu Sotorra ha publicado
veinticinco libros en lengua catalana -la mayoría de
novela breve y cuentos-, algunos en constante reedición.
Ha obtenido una veintena de premios literarios de narrativa
corta y novela. Es pionero en la publicación en
catalán de novelas en soporte digital. Con esta novela
ganó el premio Edebé de Literatura Infantil.
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 Título: Corazón de
Pararrayos.
Autor: Andreu Sotorra.
Ilustraciones: Nuria Giralt.
Editorial: Edebé.
A partir de 11años
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Mauro Almisas |
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LA ECOLOGÍA DE MARX. Materialismo y Naturaleza.
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De John Bellamy FOSTER. Ediciones El Viejo
Topo, 2004.
"Solo conocemos una ciencia: la ciencia de
la historia. La historia puede contemplarse desde dos perspectivas:
puede dividirse en historia de la naturaleza y en historia del hombre.
Pero estos dos aspectos no deben verse como entidades independientes.
Desde que existe el hombre, éste y la naturaleza se han afectado
mutuamente" (K. Marx y F.
Engels. "La ideología alemana". )
Este libro de JB. Foster llegó a mis
manos a través de mi hija Ángela y desde el momento en
que lo abrí y leí sus primeros párrafos me
cautivó. Hacía unos meses que, debido a sus estudios de
Filosofía, había comenzado a releer a C. Marx, y ahora la
lectura de Foster me pareció amena, comprensiva y muy novedosa.
Últimamente me había sentido atraído por los temas
medioambientales y nunca había imaginado que pudiera haber en la
filosofía de Marx ese trasfondo ecológico que el libro de
Foster me ha hecho descubrir y reflexionar.
Según escribe el autor en su
prólogo, nunca tomó en serio la crítica que se le
hacía a Marx de ser un pensador antiecológico, pero
tardó algún tiempo en llegar a la conclusión de
que la visión que Marx forjó del mundo era profunda y
sistemáticamente ecológica, y de que esta perspectiva
ecológica se derivaba de su materialismo. El problema, como
escribe Foster, consistía "en
volver a los fundamentos del materialismo, en reexaminar desde el
principio nuestra teoría social y su relación con la
ecología, es decir, dialécticamente, ateniéndonos
a su surgimiento."
A lo largo del libro, se describe cómo el
materialismo de Bacon, el de Marx, e incluso el de Darwin se remontaba
a un origen común: la filosofía materialista de Epicuro,
sobre el cual el joven Marx hizo su tesis doctoral en 1840 y al que
definía como "el más
grande racionalista griego". Y de
forma paralela Foster descubre que la investigación que
llevó a cabo Marx del químico alemán J. Von
Liebig fue lo que le condujo al concepto central de la "fractura metabólica" que se produce en la relación humana con la
naturaleza. Ese tema le lleva al autor a profundizar en la
aportación más directa que hiciera Marx a la
discusión ecológica: el debate de la degradación
del suelo que surgió en el contexto de la "segunda revolución agrícola" a mediados del siglo XIX.
En definitiva, un libro totalmente recomendable a
todos aquellos, marxistas o no, que quieran adentrarse en una parte del
pensamiento de Marx poco estudiada y que, sin embargo, recobra ahora
rabiosa actualidad.
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Lolo Almisas |
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Ana
Barceló está leyendo : "Las
filipinianas" |
Las Filipinianas
Inma Chacón.
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Esta obra de
Inma Chacón, extremeña de Zafra, con fuertes
vínculos a Cádiz y su Bahía, entrecruza la
trama narrativa con los acontecimientos históricos de
los estertores del siglo XIX, hasta tal punto, que la
pérdida de las colonias condiciona la vida de los
protagonistas, la familia de don Francisco de Asís Camp
de la Cruz y Suárez de la Alameda, marqués de
Sotoñal, casado con Lucía Castellanos Soler,
"la niña de los indianos", nacida en Cuba y a
la que conoció en Toledo cuando ya está unido a
su amante, "la Pícara Lola", a quien aparta de
la farándula parisina, quien lo seguirá a sus
destinos en Mallorca y Egipto, no ya a Manila, hasta donde
viaja por amor a la música para ser organista.
 El romanticismo se convierte en
vindicación de la libertad, de los principios de
igualdad y fraternidad que impulsan a Munda a vivir el riesgo y
la aventura en su deseo de pertenecer a la masonería,
que si en España hace ahora ciento y pocos años
no constituía delito, sí lo era en Filipinas,
donde se perseguía a los katipuneros, enemigos de la
corona, defensores de la lucha armada por la independencia. Y
aunque eran dos organizaciones secretas distintas, el origen
masónico de algunos miembros del Katipunan hacía
que se las persiguiera a ambas.
Inma Chacón, periodista y
profesora en Ciencias de la Información, cuya abuela
materna, Ida, era filipina de nacimiento, investigó a
fondo los hitos históricos, profundizando en las
costumbres de la época y de los grupos sociales hasta
introducir la simbología de la indumentaria en la
absorbente trama que mantiene la intriga política y
amorosa hasta las ultimas líneas de una novela que se
lee con avidez, pues los personajes
principales y secundarios, perfectamente
definidos, se mueven en escenarios reconocibles y en
situaciones conocidas por su relevancia histórica, pero
a la vez nos muestran sus circunstancias personales, en muchos
casos con vehemencia, y las relaciones afectivas cobran tintes
apasionados al implicar -complicar, diría mejor- el amor
con el compromiso ético y político.
El recorrido geográfico del
marqués de Sotoñal, noble y diplomático,
hombre de negocios; culto; amante de la música… y
su viaje para ocupar el puesto de organista en la catedral de
Manila, llevando consigo a su familia, a la amante (en sus
primeras escalas, que duran años) y a parte del
servicio. También los criados ocupan un lugar relevante
como el especialmente dramático de la nodriza del
único -y malogrado- descendiente varón de la
dinastía.
El papel del ejército y la
iglesia durante la agónica presencia española en
Filipinas, son otros aspectos de esta novela que enganchan al
lector desde la inicial descripción del ambiente en el
puerto de Alejandría, cuando la familia va a trasladarse
con todos sus costosos enseres domésticos a Manila. Y
mantiene en vilo hasta el regreso de las Filipinianas a Toledo,
cuando las tres hijas del marqués, junto con la
pequeña nieta, María Francisca de Asís,
regresan a ¿sus orígenes?, dejando entre la
primera y la última página un reguero de amores y
desencuentros que dan lugar a los enigmas que encarnan otros
personajes, como el comandante Ribó; el amado de
Esclaramunda, Manuel, o su madre, Lía
Punang…
Y un detalle que acerca a Inma y a
"Las Filipinianas" a la Bahía de Cádiz:
el barco que protagoniza no pocas escenas clave en
Alejandría podría ser una falúa, una
lanchita, pero no: Chacón siempre lo nombra con un
término tan entrañable y familiar como es el
vaporcito.
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Ana Barceló |
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